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El movimiento como medicina: cómo la actividad física puede apoyar la salud mental

  • Writer: Vanessa Rivero
    Vanessa Rivero
  • Oct 4, 2025
  • 4 min read

Updated: Feb 23


“He corrido toda mi vida — más que como ejercicio, por salud mental.”— Wendelin Van Draanen

Esta frase refleja lo que muchas personas han descubierto con la experiencia: el movimiento tiene un efecto directo sobre la mente. Más allá de fortalecer el cuerpo, moverse con regularidad ayuda a liberar tensión, equilibrar las emociones y cultivar claridad mental.

Diversas investigaciones respaldan esta conexión entre cuerpo y mente. Por ejemplo, estudios realizados en el Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Duke han encontrado que la práctica constante de actividad física reduce los síntomas de ansiedad y depresión, además de mejorar el bienestar general. Estos hallazgos cobran relevancia frente al aumento de diagnósticos de ansiedad en las últimas décadas, y ante las limitaciones de los tratamientos tradicionales que muchas veces dependen únicamente de la medicación o la terapia hablada.

En este contexto, la actividad física aparece como una herramienta complementaria, accesible y efectiva para apoyar la salud mental y mejorar la calidad de vida.



Comprender la ansiedad desde el cuerpo

La ansiedad es una de las condiciones más comunes de nuestra época. Según la Asociación Americana de Psicología (2025), la ansiedad se caracteriza por pensamientos preocupantes, tensión emocional y cambios físicos como aumento del ritmo cardíaco o dificultad para respirar.

En su forma más leve, la ansiedad es una respuesta natural ante situaciones inciertas. Sin embargo, cuando se vuelve algo constante que experimentamos todos los días, la ansiedad interfiere con la capacidad de disfrutar la vida cotidiana.

Actualmente, los tratamientos más comunes para los trastornos de ansiedad incluyen la farmacoterapia (uso de medicamentos) y la terapia cognitivo-conductual (TCC). En teoría, ambos enfoques deberían funcionar juntos: el medicamento ayuda a estabilizar los síntomas, mientras la terapia aborda las causas emocionales. En la práctica, sin embargo, muchas personas dependen solo de la medicación, lo que limita su proceso de recuperación.


El papel del movimiento en la salud mental

Cada vez más evidencia científica señala que la actividad física regular puede ser una herramienta clave en el manejo de la ansiedad. Investigaciones del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern demuestran que el ejercicio diario mejora la autoestima, la percepción de bienestar y la capacidad de respuesta ante el estrés.

Otros estudios, como el realizado por la Universidad de Yale con más de un millón de adultos, confirmaron que quienes se ejercitan regularmente reportan una mejor salud mental que quienes llevan una vida sedentaria. Incluso actividades moderadas como caminar, practicar yoga o correr suavemente pueden reducir los niveles de ansiedad casi inmediatamente.

El movimiento tiene un efecto directo sobre el sistema nervioso: activa el sistema parasimpático, responsable de la relajación, y ayuda al cuerpo a liberar las hormonas del estrés. También mejora la calidad del sueño, regula el estado de ánimo y promueve una sensación general de calma y equilibrio.


El cuerpo como vía de sanación

El cuerpo y la mente están profundamente conectados. Cuando el cuerpo se mantiene en tensión constante, la mente también se altera. Por eso, moverse de forma consciente —ya sea a través del yoga, el baile, una caminata o cualquier actividad física placentera— se convierte en una herramienta terapéutica.

A diferencia de los tratamientos que dependen exclusivamente de fármacos o de la terapia, el movimiento involucra directamente al cuerpo en el proceso de regulación emocional. Desde una perspectiva mente-cuerpo, podríamos decir que el movimiento ayuda al cuerpo a “hablar” y a liberar lo que las palabras no alcanzan a expresar.


Hacia un enfoque más integral

La creciente evidencia científica sugiere que el tratamiento de la ansiedad puede volverse más efectivo cuando se aborda desde un enfoque integral:

  • La terapia emocional permite identificar y procesar las causas del malestar.

  • La actividad física ayuda a regular el sistema nervioso y fortalecer la resiliencia del cuerpo.

  • La medicación, cuando es necesaria, puede servir como apoyo en las etapas más difíciles.


Este tipo de enfoque no solo trata los síntomas, sino que enseña al cuerpo a recuperar su capacidad natural de autorregulación.


Moverse como forma de prevención

Prevenir siempre será la mejor medicina. Mantener una rutina de movimiento —sin importar la intensidad fortalecen la mente y el cuerpo al mismo tiempo.

La ansiedad no desaparece de un día para otro, pero puede transformarse cuando aprendemos a canalizarla a través del cuerpo. Movernos con intención es una manera de recordarle al sistema nervioso que estamos seguros, presentes y vivos.


Al final, la invitación es sencilla: encuentra una forma de movimiento que te haga bien, que te devuelva al cuerpo y te ayude a respirar más profundo.El movimiento, practicado con constancia y consciencia, puede ser una de las herramientas más poderosas para cultivar equilibrio, bienestar y salud mental.


En resumen

La actividad física no es solo una práctica para cuidar el cuerpo: es también una forma de cultivar calma, claridad y resiliencia emocional. No se trata de hacerlo perfecto, ni de exigirse más, sino de moverse con presencia.

Cada paso, respiración o estiramiento es una oportunidad para regresar al equilibrio.Porque, al final, el movimiento es medicina.


Con cariño,

Vanessa

Vanessa Rivero
Vanessa Rivero













Te dejo aquí algunos de los estudios que me ayudaron a crear este artículo:


-American Psychological Association. (2025). Anxiety. American Psychological Association. https://www.apa.org/topics/anxiety


-Smith, P. J., & Merwin, R. M. (2021). The role of exercise in management of mental health disorders: An integrative review. Annual Review of Medicine72(1), 45–62. https://doi.org/10.1146/annurev-med-060619-022943


-Collins, A. (2019). Running and Art and therapy: a combined approach to reducing state anxietyhttps://scholarworks.indianapolis.iu.edu/items/9f450ec2-3640-4380-9b4e-ec2140e1b378


-Chekroud, S. R., Gueorguieva, R., Zheutlin, A. B., Paulus, M., Krumholz, H. M., Krystal, J. H., & Chekroud, A. M. (2018). Association between physical exercise and mental health in 1.2 million individuals in the USA between 2011 and 2015: A cross-sectional study. The Lancet Psychiatry5(9), 739–746. https://doi.org/10.1016/s2215-0366(18)30227-x


-Stonerock, G. L., Hoffman, B. M., Smith, P. J., & Blumenthal, J. A. (2015). Exercise as Treatment for Anxiety: Systematic Review and Analysis. Annals of Behavioral Medicine49(4), 542–556. https://doi.org/10.1007/s12160-014-9685-9

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